Mes: enero 2017

¿Qué pasa cuando te quedas sin trabajo?

Pues buscas otro y listo.

Dicen los estudiosos de la metafísica, el feng shui, la psicología y esas cosas que normalmente no comprendo (y que acaba de quedar demostrada mi ignorancia en el tema) que la vida está compuesta por ciclos que se abren y se cierran, ya sea en el trabajo, el amor, las relaciones personales…

Para mí, este año significó el cierre de muchos ciclos, unos más dolorosos que otros, pero eso sí, que han significado mucho crecimiento y autoconocimiento.
Uno de ellos se refiere al trabajo. El año pasado, el 15 de diciembre como lo mencioné aquí mismo, firmé mi renuncia en la agencia en la que estuve tres años y medio para irme a ser la flamante editora web de un sitio de noticias sobre industria creativa.

En Makken ya tenía dominado todo el flujo de trabajo, pero irme a Arca significó dejar mi zona de confort y enfrentarme con retos nuevos que no fueron nada fáciles. Sobre todo, ese empleo fue un arduo trabajo de autoconocimiento, pues todos los días mi jefe ponía a prueba mi paciencia y tolerancia a la frustración.
Siempre digo que todas las personas tienen algo que enseñarnos y yo aprendí muchísimo con esta persona: sí, a aceptar los errores, pero también a que el humor en el que se encuentre la persona y la forma en la que me hable y me trate, no determina mis capacidades ni mi inteligencia. Le deseo buena suerte, pero espero que nunca más me lo vuelva a topar en ningún ámbito de la vida.

Y con esa cauda a cuestas, resultó que el 6 de diciembre me notificaron que debido a la crisis financiera que enfrenta Televisa (empresa a la que pertenece Arca) dieron por terminado nuestro ciclo de trabajo. Como decíamos, el Arca se les hundió con todo y animales. Así que el 15 de diciembre, pero de 2016, me encontré firmando mi término de contrato con Televisa y Arca. Da miedo, ¿no?

En general, fue un lugar en el que pocas veces recibía buena retroalimentación y en el que el 70% del tiempo sentía que mi trabajo no valía para un carajo. Si en el trabajo anterior recibía muchos buenos comentarios en éste, todos los días sentía que la cagaba infinitamente. Viéndolo fríamente, fue un buen recordatorio de que:
1) No todo lo hago bien, pero no es porque sea tonta, sino porque necesito aprender más.
2)Para volver a editorial necesitaba todo esos chingadazos. Se aprende más con el dolor que con el placer.
3) Que después de todo este remolino emocional, estoy un poco más clara sobre lo que quiero para mi futuro profesional.

Hoy es 2 de enero y estoy en vías de saber qué diablos voy a hacer con mi vida. No es fácil pero tengo un poco más claro qué quiero: que mi vida esté completamente relacionada con las letras. Quiero escribir, editar, corregir, leer y todo lo que tenga que ver con el ámbito editorial. Esta es una de las cosas que más amo y espero hacerlo toda mi vida.

Estoy en el barco a la expectativa de dónde me llevará la brisa. Estoy segura que a buen puerto, siempre siempre.