Mi cuerpo no le queda a Inditex

Y eso me frustra.

Es hora de aceptarlo: me gusta mucho la ropa, me gusta mucho comprar ropa y me gusta comprar ropa en Inditex. Soy parte de la base de la pirámide que hizo al señor Inditex, el hombre más rico del mundo.

También tengo mi parte banal y bobalicona, pues qué se le va a hacer.

Bueh, y pues eso me lleva al problema que últimamente me está friendo el cerebro: mi cuerpo ya no cabe en la ropa que Don Inditex hace.

La historia está así: en 2014 yo solía pesar 72 kilos, es decir que estaba pasada con 10 kilos y como mis caderas no mentían, era talla 11. Un día dije: “no quiero ser gorda” (con el puño alzado al cielo) y me puse a dieta en lo que fueron los seis meses más largos de mi vida.

Por fin lo logré y llegué a la talla 7 (que no usaba desde mis anoréxicos tiempos preparatorianos). Y así me mantuve hasta que, con el estrés y frustración que tenía en el otro trabajo, a eso súmenle la llegada de la maldita Navidad y el cambio de rutina con mi nuevo trabajo, empecé a subir y subir como la princesa Beatriz (ignoro si hay una princesa Beatriz gorda, pero rima bien). No estoy en la antigua talla 11, pero sí tuve que bajar del clóset los pantalones talla 9.

Y así es como recupero el título de esta entrada: mi cuerpo no le queda a Inditex. ¿Por qué lo digo? Pues resulta que en la bonita época de compras, por supuesto que la talla M y la S que solía usar, ya no me quedaba.

Vestidos, playeras, chamarras, pantalones, todo de la L para arriba. OK, lo acepto, tengo unos kilos de más. PERO resulta que recién me di cuenta de algo en la tienda competencia Forever 21.

Como gorda física y mental, empecé a buscar puras tallas L, ya ni me fijo en la M para no frustrarme más. Hace poco fui de compras a la tienda del bolsita amarilla y vi un vestido realmente encantador. Chin, no tenían talla L, así que la vendedora me ofreció la M. Como no la quise desairar (y también por los aires de esperanza) le acepté la mediana.

Cuál fue mi sorpresa que el vestido me quedó perfecto. 

Después, haciendo memoria, me di cuenta que gran parte de las cosas que compro en ese lugar, son talla M. Es decir, ¿los de F21 se basan en otros maniquíes para hacer su ropa? No estoy justificando mi gordura como en Doug (“yo tengo huesos anchos, yo tengo músculo grande…”) o sea, sé mi verdad, pero el hecho de que cambie radicalmente la parte de las tallas de una tienda a otra, me hace pensar que en verdad que el señor Inditex no sólo controla el mundo de la ropa Fast Fashion, también controla nuestras mentes y la percepción que tenemos sobre nuestros cuerpos.

Si eres talla grande, eres gorda, si eres mediana, pues ahí vas, gordita. Si eres chica, bien. Si eres extra chica, perfecto, te ganaste el cielo de los cuerpos perfectos.

No haré un manifiesto en el que proclamaré que jamás en toda la pinshi vida le voy a comprar a esa gentuza española descarnada, porque la neta es que está difícil, pero sí me da un poco de paz en el corazón pensar que no es que la ropa no me quede. Yo no le quedo a esa marca.

Mientras tanto, si corro con suerte y la contingencia me lo permite, me pararé a correr y ya mandé mi solicitud para que la nutrióloga me atienda con calidad de urgente. Por mera salud (física y por supuesto, mental).

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