Diario de una viajera neurótica: fantasma de aeropuerto

Mi día amaneció con un té verde en la mano y los Andes nevados frente a mí.

Perdón si son ateos pero lo único que pude decir fue: Dios mío. Me gusta acordarme de Dios cuando miro estos paisajes, es el tipo de cosas que me hacen recordar que (para mí) sí existe y que soy tan pequeña. Entonces le agradezco que me permita contemplar con arrobo semejantes cosas… aunque sea a través de un ventanal.

Después de un largo viaje de ocho horas (jamás había viajado tanto en avión) llegué a Santiago de Chile. Aunque Argentina era mi destino final, la escala era de seis horas y pensando que todos los aeropuertos están en la mitad de la ciudad (como es el caso del aeropuerto defeño) pensé que era muy factible bajarme a dar la vuelta y regresar sin contratiempos.  

Oh tonta de mí.

Resultó que 30 dólares más un desconocido impuesto por ser mexicana, me separaron de ir siquiera a tocar la pared de la casa de Pablo Neruda. 

Como mi codería, el mal tiempo y las cenizas (ahora explico cuáles) me quitaron la intención, me quedé vagando por el aeropuerto más aburrido del mundo mundial, y refugiándome en el único lugar que me pareció familiar (ironías de la vida): Starbucks.

Sí, esa maldita franquicia snob en la que nos gusta pavonearnos con las laptops a beber ventisdeslactosadoslatteslight, que es ridículamente caro, pero que amamos. 

Pues sí, me refugié a escribir a ver qué pasaba. Y vaya que pasó: ese día en la madrugada un volcán cuyo nombre me parece impronunciable hizo erupción y aventó las cenizas a la Argentina causando que cancelaran todos los vuelos de la mañana.

Afortunadamente mi vuelo estaba programado para la tarde aunque en ese momento lo más lógico era que, dadas las condiciones, que probablemente tampoco saliera el mío. Ese estrés hizo que no me aburriera y siguiera contemplando los Andes nevados que me ofrecían como consuelo.

Finalmente mi avión salió en tiempo y hora, (después me enteré que tuve suerte bárbara porque ese fue el único vuelo procedente de Chile que aterrizó en Ezeiza, el aeropuerto) así que los únicos high light de mi estancia en Chile, fueron una señora en el sanitario que estaba “haciendo” con la puerta abierta y que un señor se puso medio grave en el avión Santiago-Buenos Aires. Creo que sí se recuperó =)

Los imponentes Andes a través del ventanal

 

Los chilenos son bien listos, pagas con dólares y te regresan monedas del país

 

mi escala en estarbucks solo para tener electricidad y wi-fi. La más cara de mi vida

 

Anuncios

One comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s